• Nayeli Reyes Loyo, svcfe

Amar a Dios con el corazón de María


Iniciamos el precioso mes de mayo, mes dedicado a honrar a la Virgen María como Madre, modelo y guía. En él también honramos, de manera especial, a nuestras mamás quienes, con gran ternura, bondad y valentía, nos han dado la vida y se han preocupado por nuestro crecimiento integral.


Jesús también honró a su madre. Lo escuchamos decir: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: «estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre»” (Mc 3,31-35).


El 9 de mayo de 1975, la sierva de Dios Martha de la Inmaculada fue llamada a la presencia del Padre; Dios también la quiso honrar como madre al llamarla en este mes, sellando con ello su presencia dedicada a ser “Toda de María para Jesús”, como bien dice el lema que promueve su causa de canonización.


Ser madre, hermana o hermano de Jesús significa hacer la voluntad de Dios, escuchar su Palabra y ponerla en práctica. ¿Cómo lograrlo? Madre Martha nos da la respuesta: “Hacer todas las cosas como las hubiera hecho Ella, la Inmaculada, en nuestro lugar y, sobre todo, amar a Dios como Ella, con su propio corazón... pero estas cosas no se pueden aprender en los libros, esto no se aprende más que de rodillas” .


Si queremos ser de la familia de Jesús, necesitamos vivir muy unidos a la Virgen María, quien, como nadie, hizo la voluntad del Padre, se convirtió en Madre del Hijo y Madre nuestra, siendo esposa del Espíritu Santo.


Por lo tanto, en la vida diaria, antes de cada una de nuestras acciones, hagámonos la pregunta ¿qué haría María? Y con Ella seamos una respuesta clara, sencilla y contundente para la humanidad tan necesitada del amor y ternura propios de una Madre.


¿Te animas a amar a Dios, en lo ordinario de tu vida, con María y como María?


[1] Martha Christlieb, 26 agosto 1970. Carta a las Hermanas de la Vera Cruz Hijas de la Iglesia.

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