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  • Nayeli Reyes Loyo, svcfe

Atrae la atención del Cielo


Fuente: Shutterstock; masfe.org

Dice San Juan en su Evangelio: “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).


Y, ¿qué gloria contemplamos? La de Dios que se hace pequeño, se hace bebé, se hace uno de nosotros para vivir entre y como nosotros, honrando a su Padre y a la humanidad, viviendo en carne mortal.


¿Qué implicaciones tiene para nuestra vida? ¿Por qué celebrar la Navidad ya próxima? Porque es el motivo de nuestra Redención, porque el Emmanuel ha nacido para mostrarnos su amor e invitarnos a amar como Él, a hacernos pequeños y dejar que Dios manifieste grande su poder en nuestras vidas.


Dejemos que las palabras de la sierva de Dios Martha de la Inmaculada nos hablen al corazón, contemplemos el misterio de Belén y, desde ahí, experimentemos la invitación de Dios a reproducir, en la sencillez de nuestros hogares, la vida de Jesús:

“Cuando Dios quiso mostrar su Omnipotencia y su Sabiduría, creó el mundo con todas sus maravillas, y se presentó con toda la grandeza de su imponente Majestad... Pero cuando se trató de restaurar lo que el pecado había destruido, cuando quiso realizar la obra gigantesca de su Misericordia y de su Amor, cuando quiso enseñarnos con su vida y con su ejemplo cómo se llevan a cabo las grandes obras... se hizo pequeño: un niñito primero... después, un pedacito de pan... La obra inmensa de nuestra Redención, comenzó en Belén. El escenario, no puede ser más insignificante a los ojos profanos: una noche fría, una cueva rústica, desprovista de toda comodidad, de todo ornato, un pesebre con algunas pajas. Los personajes... un pobre artesano y su joven esposa... todo rodeado de oscuridad y de silencio... Y, lo que allí sucede no puede ser ni más grandioso ni más sublime. Tan grandioso y tan sublime, que es capaz de atraer la atención del Cielo, y de tener en suspenso a todos los siglos pasados y por venir...”[1]


Jesús, al hacerse pequeño, con su vida y ejemplo nos enseñó cómo se llevan a cabo las grandes obras, ¿quieres imitarlo? ¿quieres atraer la atención del Cielo formando un hogar según el corazón del Niño Jesús? ¿qué harás para lograrlo?


[1] AHSVCFE I.5.2.2. Fondo Martha Christlieb, Mensaje de Navidad, 25 de diciembre de 1967.

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