Siempre adelante, siempre en raudo vuelo
- Nayeli Reyes Loyo, svcfe

- hace 2 días
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En los ambientes educativos se acerca el final de un ciclo escolar. Es un tiempo propicio para volver la mirada al camino recorrido: experiencias vividas, los aprendizajes adquiridos, las alegrías compartidas, los retos superados, los encuentros que hermanan y las despedidas que abren paso a nuevos comienzos.
La vida misma está tejida por ciclos. Constantemente cerramos etapas e iniciamos otras nuevas. Cada una deja una huella en nuestro corazón ayudándonos a crecer humana y espiritualmente.
En este contexto, la sierva de Dios, Martha de la Inmaculada, nos invita a ir más allá de la nostalgia. Para ella, recordar solo tiene sentido si impulsa a vivir mejor, a perseverar en el bien y a reflejar a Cristo con nuestra sola presencia. No basta conservar hermosos recuerdos; es necesario permitir que ellos transformen nuestra manera de vivir hasta llegar a difundir, aun sin palabras, el "buen olor de Cristo" (2 Cor 2,15).
La vida, tanto en el ámbito humano como en el cristiano, no consiste en conformarse con lo alcanzado, sino en lograr las metas propuestas y plantearse nuevas que nos lleven a crecer como personas y como hijos de Dios, llamados a ser "santos e irreprochables ante Él por el amor" (Ef 1,4).
Con esa convicción, la Madre Martha escribía estas palabras las cuales hoy conservan su actualidad y a nosotros nos interpelan: "Se dice por ahí que ‘recordar es vivir’; por eso nos encontramos aquí, para recordar, para vivir de nuevo los momentos inolvidables que en esos días vivimos. […] Vivir no es sólo recordar, vivir es perseverar en nuestras disposiciones, vivir es actuar de tal manera, que, hasta sin palabras, sólo con nuestra presencia, con nuestra vida diaria, y al exterior común y corriente, seamos capaces de difundir por todas partes el ‘buen olor de Cristo’. Vivir es ir siempre más lejos, siempre más alto. Por eso, quiero que nos llevemos como un recuerdo, como un perfume suavísimo que nos impregne y nos entusiasme a perseverar, este pensamiento que leía hace unos días, y que me gusta como un programa de vida: ‘Siempre adelante, siempre en raudo vuelo, hijo mío, remóntate a la altura; tu modelo será la Virgen pura, su protección te sostendrá en tu anhelo’"[1].
El verdadero valor de un ciclo que termina no está únicamente en lo que vivimos, sino en lo que permitimos que Dios siga realizando en nosotros a partir de lo vivido; con la esperanza de ir en raudo vuelo bajo la protección de la Virgen María y con la confianza de que el amor de Dios siempre nos llevará al Puerto Seguro.
¿Estoy viviendo de los recuerdos del pasado o permito que lo vivido me impulse a crecer, perseverar y comenzar de nuevo? ¿Cuál es el "siempre más alto" al que Dios me está invitando en esta etapa de mi vida? ¿Confío en que la Virgen María me acompaña y sostiene para seguir avanzando con esperanza hacia la meta que Dios ha preparado para mí?
[1] AHSVCFE, I.5.4.10. Fondo Martha Christlieb, Escritos Espirituales. s/f.


Siempre adelante
Siempre adelante con el alma y el corazón y de la mano con la madre Martha