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  • Nayeli Reyes Loyo, svcfe

Buscar el Reino y agradecer la añadidura

Actualizado: 28 jul


Jesús en el Evangelio de San Mateo, hablando de confiar en la Providencia de Dios, nos dice: “busquen primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se les darán por añadidura” (Mt 6,33).


Esta cita bíblica señala la prioridad de buscar y con ello construir el Reino de Dios, que es justicia, paz, amor, bondad, verdad, vida, misericordia, servicio, entre otros valores más. Después nos dice que lo demás se nos dará por añadidura. ¿A qué se refiere con lo demás? ¿cuál es la añadidura? ¿habrá que buscarla? ¿aceptarla? ¿rechazarla?


Las preguntas anteriores cada quien tendría que responderlas, pues construir el Reino buscando la añadidura podría ser la búsqueda de una necesidad o compensación, como: el aplauso, reconocimiento, fama, posición económica, poder… aquellos intereses que están en lo profundo del corazón y dinamizan nuestras acciones para alcanzar, directa o sutilmente, lo que mueve nuestro yo.


En este sentido, Madre Martha nos dice que “no deja de ser penoso, (que nos critiquen o nos traten mal), pero al fin y al cabo nada perdemos con ello; pues si se llega a perder por eso la estimación de las personas a quienes realmente sólo por amor a nuestro Señor se ha servido… debemos dar gracias a Dios, pero realmente... entra en la añadidura y, si buscamos de corazón y con verdad el Reino de Dios... por otro lado vendrá la añadidura que mucho agradecemos a Nuestro Jesús, pero que no buscamos”[1].


Es decir, nos invita a vivir buscando el Reino de Dios, a aceptar la añadidura —que seguramente vendrá porque Dios es fiel y generoso por esencia— a no tener miedo de perder la estima de los demás por amor al evangelio y a rectificar nuestra intención en cada una de nuestras acciones.


Buscar primero el Reino de Dios sin esperar recompensa, es salir de sí mismo por el bien de los demás, es hacer vida la oración del Padre nuestro “venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10); es, en síntesis: ser limpios de corazón, sin doblez para vivir en la verdad y contemplar a Dios (Mt 5,8).


¿Quieres construir el Reino de Dios? ¿cuál es tu motivación para hacerlo?

[1] AHSVCFE, I.2.3.440. Cartas a Hermanas de la Vera Cruz Hijas de la Iglesia, 2 de abril de 1957.



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