• Nayeli Reyes Loyo, svcfe

Ellos nos esperan y nos preparan un lugar

“¿Dónde muerte está tu victoria? ¿Dónde muerte está tu aguijón?”, así pregona un canto de Pascua que celebra la victoria de Jesucristo sobre la muerte. El poeta dirá “¿dónde estás muerte muerta?”

Esta imagen fue tomada del sitio: https://desdelafe.mx/noticias/sabias-que/dia-de-muertos-como-conmemorar-a-los-fieles-difuntos-desde-casa/

La celebración de Todos los Santos y la de los fieles los difuntos, señala el Papa Francisco, son dos solemnidades “unidas entre sí como la alegría y las lágrimas que encuentran en Jesucristo una síntesis, que es fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son testimonios de confiada esperanza, arraigada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, puesto que el hombre está destinado a una vida sin límites, cuya raíz y realización están en Dios”.[1]


Esta confiada esperanza radica en las palabras de Jesús: “No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos…; regresaré y los llevaré conmigo, para que puedan estar donde voy a estar yo” (Jn 14, 1-3).


La promesa de Jesús es clara, quiere que estemos donde está Él, donde nos tiene un lugar preparado por Él mismo y donde nos esperan nuestros seres queridos. Sólo nos pide que creamos en Él, no inquietarnos y acrecentar nuestra esperanza.


Madre Martha nos ayuda a ver esta realidad de una manera muy humana, confiada y fortalecida en el amor:


“La vida verdadera empieza, en realidad, con la muerte, así que, aunque el corazón se haga pedazos, y aunque naturalmente sentimos la ausencia de nuestros seres queridos, "de tejas para arriba", debemos estar contentos, tranquilos y pensando que ellos dejaron ya de sufrir, que están ya seguros con Dios, y que nos esperan y nos preparan un lugar para que, todos lleguemos a ese sitio, en donde no hay más separaciones ni más dolor: el Cielo. Claro que la certeza de que estén con Dios y gozando ya de él, no nos dispensa de hacer sufragios por esas almas queridas, y es ésa, la única forma de seguir demostrándoles nuestro profundo amor”[2].


¿Dónde está cimentada tu esperanza? ¿Qué haces para prepararte al cielo prometido? ¿y para ganarles sufragios a tus seres queridos?

[1] Papa Francisco, Ángelus del 2 noviembre 2014. [2] Martha Christlieb, 15 marzo 1970. Carta a familiares de las svcfe (AHSVCFE, I.2.9.9)

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