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  • Foto del escritorNayeli Reyes Loyo, svcfe

Nunca te arrepentirás de ser buen(a) hijo(a)


En este mes dedicado a la Virgen María y en el que también celebramos a todas las mamás, viene a mi memoria la frase que se utiliza en el sorteo para tener el honor de coronar a la Santísima Virgen: “tú me coronas en la tierra y yo te coronaré en el cielo”.

 

Coronar en la tierra a la Virgen María, es agradarla con nuestras buenas obras y de esa manera demostrarle nuestro amor. Es imitarla en su vida de fe, esperanza y amor que la distinguió y que la llevó a darlo todo por su hijo Jesús.

 

Las mamás también lo dan todo por sus hijos y, si fuera necesario, hasta la propia vida. Para ellas es poco lo que hacen por quienes estuvieron nueve meses en su vientre y lo que más desean es verlos crecer, desarrollarse y realizarse plenamente.

 

Jesús en su Evangelio dijo a sus discípulos “quien dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños sólo porque es discípulo mío, les aseguro que no se quedará sin recompensa” (Mt 10, 42).  La Virgen María y las madres de familia han dado mucho más que un vaso de agua, se han dado a sí mismas y, según la vocación de sus hijos, han hecho la donación de ellos al proyecto divino haciendo entrega de su dolor a Dios, con tal de que sean felices; así ven coronados sus éxitos aquí en la tierra como en el cielo.   

 

Por su parte, Madre Martha experimentó el amor de madre por sus hijos espirituales y también el amor filial, sabía muy bien que a los ojos de Dios nada pasa desapercibido sobre todo cuando hay amor de por medio; por ello nos anima ahora con las siguientes palabras: “Aunque a veces parezca que las cosas le salen al revés, o que es contraproducente el esfuerzo constante que hace, Jesús tiene que sacar mucho provecho de todo. Nunca, nunca se arrepentirá de haber sido buen(a) hijo(a); le aseguro, que mientras más amor ponga en cada uno de sus actos, cualesquiera que sean, mayor será la sorpresa que tenga en el cielo... el guardadito de allá, será muy agradable, capaz de compensar, y con creces, todos los malos ratos y los sufrimientos de por acá”[1].

  

¿Qué significa para ti ser hija/o? ¿quieres agradar a la Virgen María y en Ella a tu mamá? ¿qué harás para lograrlo?



[1] AHSVCFE I.2.3.32. Fondo Martha Christlieb, cartas a Hermanas de la Vera Cruz, 1 de marzo de 1958.

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